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JOSUÉ DE CASTRO Y LA GEOGRAFÍA DEL HAMBRE EN BRASIL
Antonio Alfredo Teles de Carvalho
Profesor Adjunto – Universidad Estadual de Alagoas/
Universidad Federal de Alagoas – Brasil
E-mail: [email protected].
Notas Iniciales
Las últimas décadas del siglo XX constituyen un momento muy significativo para los estudios
sobre la historia del pensamiento geográfico en Brasil, señalando su emergencia y desarrollo dentro del
ambiente académico. Posteriormente comienza aquí, una tendencia iniciada en Europa por lo menos
veinte o treinta años antes. En el análisis de Mamigonian (2003, p.7), “un siglo tras la consolidación de
la Geografía fundada en Alemania por Alexander von Humboldt y Karl Ritter, y medio siglo después
de la consolidación francesa, fundada por Paul Vidal de La Blache, históricamente la segunda gran
escuela geográfica del mundo”.
Así a partir de 1980 los estudios sobre historia del pensamiento geográfico pasan a suscitar
interés de los geógrafos brasileños y de esa forma, sale a la luz significativos trabajos emanados de
investigaciones desarrolladas especialmente en los programas de Postgrado en Geografía- que pasaron
a constituirse en centros por excelencia de esa producción. Inicialmente en las universidades paulistas
(sobretodo Universidad de São Paulo y Universidad Estadual Paulista Julio Mesquita Filho – campus
Rio Claro), para posteriormente expandirse para otras partes del país.
Los primeros estudios en historia del pensamiento geográfico en Brasil en los primordios de los
años 1980 versan sobre autores. En esta perspectiva, expresivos nombres de la Geografía universal y
brasileña, a ejemplo de Max Sorre, Humboldt, Ritter y Ratzel, Aroldo de Azevedo y Delgado de
Carvalho constituyeron objetos de estudio de los geógrafos brasileños.
No se debe aquí, dejar de destacar, que sintomáticamente, ese despertar para la necesidad de
entrar en el análisis de la historia del pensamiento geográfico entre los geógrafos brasileños pasa en el
momento en que el país empieza a conocer el proceso de apertura política, después de casi 20 años de
dictadura militar.
No obstante el aislamiento intelectual resultante de ese periodo de excepción, se desarrolló aquí
una reflexión y una crítica a los paradigmas anclados en el positivismo y en el neopositivismo, por
parte de una generación de nuevos geógrafos militantes, que respaldados en los tesis marxistas
avanzaron en los debates de naturaleza teórica y social. Por consiguiente, las discusiones (solitarias)
iniciadas décadas anteriores por Orlando Valverde, Armen Mamigonian o Manuel Correia de Andrade,
entre otros, desde entonces, ganan un nuevo ímpetu.
En medio de ese proceso, subyacente a los contextos reconstituidos, sale a la luz las “voces
olvidadas de la Geografía1, sea a través de las instituciones del saber geográfico, de la historia de la
geografía escolar, de los relatos de los viajeros, o de eminentes maestros que componen los anales de
esa trayectoria y, se constituyen en referencia en el análisis y la comprensión de la misma. Así, revisitar
y pensar la geografía, “también es pensar a la fuerza estos personajes en sus contextos”, destaca Gomes
(1999, p.336). Y además, “verlos en acción no como seres movidos por una iluminación en busca de
Expresión utilizada por Monteiro. Según ese autor, en el desarrollo de ese proceso, veremos, ‘felizmente (o no), que no
hemos sido el desierto total de las ideas’ (1980, p. 39).
1
una verdad trascedente, sino como atores- autores escribiendo una narrativa, una historia de la
geografía (GOMES, 1999, p.336)’.
En esa perspectiva, se enmarca Josué de Castro- médico y geógrafo brasileño nacido en la ciudad
de Recife en 1908 y fallecido en París en 1973. Intelectual crítico de su realidad y sujeto pensante de la
Geografía que avanzó en el desarrollo de una asignatura cometida con lo social, lo que ya es evidente
en sus primeros estudios a propósito de la problemática nordestina y recifense, en especial.
Convirtiendo así, uno de los más conocidos integrantes de la generación de geógrafos de los años 50,
que según Mamigonian (2004, p.22), ya eran geógrafos pre-existentes y que alcanzaron vuelos propios,
independientemente de la gran renovación ocurrida a partir de los años de 1930, aún cuando
acompañado tal movimiento.
El Pensamiento Geográfico en Brasil en el Segundo Trimestre del Siglo XX
El periodo histórico aquí presentado coincide con la implantación y todo el periodo de vigencia
del Estado Nuevo. Importante momento de la vida política, económica y social de Brasil. Momento en
que según Ianni (1996, p.29), el país busca “convertirse contemporáneo de su tiempo, organizarse de
acuerdo con los intereses de sus sectores sociales más avanzados”.
En medio de esa realidad el país tuvo la oportunidad de ver el surgimiento, dentro de un sistema
educacional caracterizado por el autoritarismo conservador, sus dos universidades. Así pues según
Monteiro (2002, p.1) “diferentemente de la colonización española, implantadora de Universidades en el
Nuevo Mundo Americano, la portuguesa no se hizo cargo de eso”. Así, sólo en 1934 sería implantada
la primera universidad brasileña, la Universidad de São Paulo- USP, y al año siguiente la Universidad
de Distrito Federal- UDF, en Rio de Janeiro.
Con la emergencia de la universidad consecuentemente se tendría la institucionalización de la
Geografía, inicialmente en la Universidad de São Paulo, dentro de su Facultad de Filosofía, Ciencias y
Letras, en el cual se ha implantado el primer curso en Brasil. Siendo así la pionera, e históricamente la
más responsable por el desarrollo de las investigaciones y estudios geográficos y, por lo tanto, según
Pereira (1994, p. 438), responsable por la “gran misión de preparar profesores de geografía para el
curso secundario, y concomitantemente encaminar a sus alumnos para la investigación geográfica en el
campo”. Sin embargo es importante recordar que para todo eso hubo la necesidad de recurrir la llegada
de maestros extranjeros con formación en el área, para formar las primeras generaciones de
profesionales.
Não será exagero afirmar que “muitas carreiras universitárias de europeus (franceses notadamente)
tiveram nestes ‘tristes trópicos’ seu início”. Dentre os nomes que aqui desembarcaram através dessas
missões, estão Fernand Braudel, Claude Lévi-Strauss, Pierre Monbeig, Roger Bastide, Ungaretti, criando
uma tradição de raízes profundas e fisionomia marcada (MOTA, 1994, p. 33).
En aquel momento cabía especialmente, a los ingenieros y abogados ministrar clases de
Geografía en la enseñanza media o en algún curso de nivel superior que ofreciera la asignatura. Así,
cuando fue implantada la Universidad de São Paulo, las misiones culturales europeas propiciaron la
llegada de maestros o futuros maestros para Brasil. En realidad,
O papel central desempenhado pela missão francesa na montagem e vertebração institucional e
doutrinária da Faculdade de Filosofia significou uma ruptura com os centros tradicionais de ensino
superior de implantação mais antiga, mormente com a mentalidade jurídica. Esse experimento paulista
não encontrou terreno favorável para prosperar, nessa mesma época, em nenhum outro estado ou
instituição universitária do país (MICELLI, 2001, p. 21).
Con la primera misión francesa Pierre Deffontaines, que llega a São Paulo en 1934 con la
responsabilidad de implantar la Cátedra de Geografía del curso de Geografía e Historia de la Facultad
de Filosofía, Ciencias y Letras. Así lo hizo, y al año siguiente se va a Rio de Janeiro con la misma
finalidad. Va a repetir en la naciente Universidad de Distrito Federal lo que había hecho en la capital
paulista.
Esa transferencia de Deffonteines resultaría en la llegada de un otro profesor francés para
hacerse cargo del lugar por él dejado. Se trata de Pierre Monbeig, que por once años permaneció en
Brasil y así, formó las primeras generaciones de geógrafos de São Paulo. En el transcurrir de ese
tiempo se ha dado continuidad y solidificó el trabajo empezado por su patricio, convirtiéndose a partir
de ahora en un icono de la Escuela Paulista de Geografía (y de la geografía brasileña, obviamente).
En Rio de Janeiro la Universidad de Distrito Federal tendría vida corta, pues con el
advenimiento del Estado Nuevo sería disuelta y pasaría a constituir la Facultad Nacional de Filosofía
de la Universidad de Brasil, instituida por la Ley n° 452 de 05 de julio de 1937. Allí, así como había
ocurrido en la Universidad de São Paulo, sea en la UDF o en la FNF/UB, el curso implantado fue
Geografía e Historia. Esa junción reproducía el modelo francés tradicional, que según Geiger, (1988, p.
61), “reflejaba cierta influencia del pensamiento de Ritter. Discípulo de Hegel, era él un dialéctico
idealista que, oponiéndose a la lógica formal kantiana, veía los hechos geográficos en una perspectiva
de proceso”.
La actuación de los dos maestros franceses, agregada de Francis Ruellan – igualmente francés,
fue fundamental para el desarrollo de la Geografía en Brasil. Ruellan, que aquí llegó en 1940 como
agregado militar y coordinador de las relaciones militares de su país en el continente, hasta 1956 estuvo
unido a la Universidad de Brasil y al Consejo Nacional de Geografía, en la condición de consultor
técnico, dedicándose a la enseñanza y la investigación, especialmente en Geomorfología, su
especialidad, y constituyéndose en una de las mayores referencias de la geografía carioca, pero
Embora seja inegável que, com a criação dos cursos universitários, a geografia atingiu um patamar novo
em seu processo de desenvolvimento no Brasil, fixar o seu nascimento em meados da década de 30
acaba por encobrir o importante papel que vinha desempenhando, já há 25 anos, aquele que foi o
verdadeiro introdutor da chamada escola francesa no país: Carlos Delgado de Carvalho (ABREU, 1994,
p. 2002).
Nacido en Francia, hijo de padres brasileños, Delgado de Carvalho es indicado por inúmeros
autores como introductor del país en el circuito de los modernos conocimientos geográficos y, por lo
tanto, identificado como un hito para la moderna geografía científica en el país.
La permanencia de esos maestros en el país, más el pasaje menos duradero o simples visitas de
otros tantos, a ejemplo de Emmanuel De Martonne, Pierre Gourou y, más adelante, Jean Tricart,
Michel Rochefort y Jacqueline Beaujeau-Garnier, emanó y difundió en el país una geografía fijada en
la “orientación de la Escuela Francesa bajo la égida lablachiana” (Monteiro, 1980, p. 14) que aquí
predominó del decenio de 1930 hasta mediados de 1950. Momento en que se realiza en Rio de Janeiro,
el XVIII Congreso Internacional de Geografía bajo los auspicios de la Unión Geográfica Internacional
– UGI, en el cual ya es posible percibir evidencias de cambios en lo que se refiere al paradigma
vidalino.
Sin embargo conviene no olvidar o papel desempeñado por el geógrafo alemán Léo Waibel, que
permaneció en Brasil durante toda la segunda mitad del decenio de 1940. Contratado por el Consejo
Nacional de Geografía – CNG como asistente técnico, desarrolló investigaciones que “renovaron e
innovaron temas y abrieron nuevas direcciones para el estudio de la geografía brasileña”
(BERNARDES, Op. Cit., p. 523). Para Monteiro (1980, p. 14). “La influencia norte-americana menos
clara, no es despreciable”. Hartshorne (1939) ya hace que se sienta los ecos de sus preocupaciones
sobre la ‘esencia’ de la geografía. El enfoque de Preston James (Outline of Geography) sobre los
géneros de vida en los grandes paisajes vegetales del globo es, sobretodo visible en Rio.
En el transcurso de este proceso, cada uno ha dejado su contribución en la formación de una
cultura geográfica en el país, haciendo germinar, crecer, florecer y fructificar la semilla arrojada por
Deffontaines, que “unió definitivamente su nombre a la moderna orientación de los estudios
geográficos en Brasil” (PEREIRA, Op. Cit., p 438). Sus actividades impregnaron la esfera de la
Facultad de Filosofía, Ciencias y Letras de la Universidad de São Paulo para un universo más amplio a
través de una serie de grandes realizaciones. Entre las cuales la creación de la Asociación de los
Geógrafos Brasileños – AGB, en septiembre de 1934 , conforme certifica su acta de fundación. Se
repetía aquí lo que era frecuente en Europa, donde tras la creación de los cursos de universitarios de
Geografía, surgían nuevas sociedades de profesionales independiente de aquellas ya existentes
(GEIGER, Op. Cit., p. 667).
Reunió inicialmente no sólo Pierre Deffonatines y sus alumnos de Geografía e Historia, sino
también grandes intelectuales como Caio Prado Júnior, Luiz Flores de Moraes Rego y Rubens Borba de
Moraes. Posteriormente tomó una dimensión nacional. Sin embargo “desde el inicio en un lugar más
creativo de lo que el propio Curso de Geografía e Historia” (MAMIGONIAN, 1991, p. 158). En
realidad, sólo a partir de 1944 después de un acuerdo entre los geógrafos paulistas y cariocas se
convertiría nacional, lo que se concretaría en la Asamblea General realizada en Lorena (SP) al año
siguiente.
Tan significativo ha sido el papel desempeñado por la AGB en la formación del pensamiento
geográfico brasileño, que a partir de la realización de sus asambleas anuales, “convirtió ‘venerables’ las
sociedades de geografía que se le había antecedido, algunas existentes desde hace mucho tiempo”
(ABREU, Op. Cit., 217).
Fue, por lo tanto de gran importancia en aquel momento, especialmente por constituirse en una
entidad cultural que también era punto de encuentro de los nuevos profesionales, espacio de cambio de
ideas y debates, divulgación de trabajos, confronto de corrientes y de sus valores políticos. Juntamente
con el Consejo Nacional de Geografía (CNG), dieron inicio al proceso de consolidación y desarrollo de
la geografía en Brasil iniciado por las Facultades de Filosofía.
El Consejo Nacional de Geografía (CNG) fue creado por decreto del Gobierno Federal en 24 de
marzo de 1937, siendo así, un acto del Estado Nuevo, conforme evidenciado anteriormente. Nació con
algunas atribuciones, a ejemplo del levantamiento de la carta de Brasil al millonésimo y la
planificación y realización del censo demográfico de 1940. Además, componía el proyecto varguista de
conocimiento y control del territorio nacional, al mismo tiempo en que contribuía a la materialización
del paradigma de la ‘modernización’ en que se enmarcaba el país, ampliamente difundido por el
Gobierno, y que se hacía sentir, incluso entre la clase intelectual de la época. Fue implantado dentro del
Consejo Nacional de Estadística, creado en 1934 (pero solamente instalado dos años después). En 1938
pasarían a formar un único organismo público, el IBGE – Instituto Brasileiro de Geografia e
Estatística, autarquía subordinada a Presidencia de la República.
Pero la creación de CNG también consistió en la actuación de la Unión Geográfica
Internacional – UGI, en el juego hegemónico a través de la difusión de ideas, cultura, técnicas; visto
que años antes, De Martonne, su presidente, estuvo en Brasil y solicitó la adhesión del país la misma
(GEIGER, Op. Cit., p. 62). Por consiguiente, del punto de vista formal, la fundación de CNG fue para
servir de instrumento a esta adhesión.
Recurriendo esa ruta nació y se desarrolló la Geografía en Brasil. Sin embargo, dentro de esa
trayectoria es importante que no se olvide de la contribución de grandes maestros brasileños, a ejemplo
de Arthur Ramos, Alberto Lamego, Victor Ribeiro Leuzingner y Josué de Castro, entre otros, que
tuvieron significativa importancia en ese proceso.
Josué de Castro y la Construcción de una Matriz
En realidad, Josué ganará notoriedad por traer a la luz un tema inédito, atípico y hasta, se puede
afirmar, anti geográfico en medio a geografía practicada en su época. Se trata del hambre, su tema de
estudio a lo largo de la vida, y de lo cual vendría a convertirse una de las mayores autoridades
mundiales. En el prefacio del libro Homens e Caranguejos, Josué relata sus primeros contactos con el
hambre en los anegados de la capital pernambucana. Dice Josué:
Não foi na Sorbonne, nem em qualquer outra universidade sábia, que travei conhecimento com o
fenômeno da fome. O fenômeno se revelou espontaneamente a meus olhos nos mangues do Capibaribe,
nos bairros miseráveis da cidade: Afogados, Pina, Santo Amaro, Ilha do Leite. Esta é que foi a minha
Sorbonne: a lama dos mangues do Recife, fervilhando de caranguejos e povoada de seres humanos feitos
de carne de caranguejo, pensando e sentindo como caranguejo (...) Seres humanos que se faziam assim
irmãos de leite dos caranguejos (CASTRO, 2001, p. 10).
Nació el día 05 de septiembre de 1908 en la ciudad de Recife. Ciudad de los ríos, de los puentes
y de las antiguas residencias palacianas; también ciudad de los mocamos. Ese contacto precoz con los
pantanos del Río Capibaribe se le suscitó para la miseria que destruía especialmente las poblaciones
que viven en las orillas de Recife. En su concepción, los pantanos del Capibaribe constituyen el paraíso
de los cangrejos, donde todo es, fue o está para ser cangrejo, incluso la lama y el hombre que en ella
vive. En esa perspectiva desarrolló la Teoría del Ciclo del Cangrejo:
A lama misturada com urina, excrementos e outros resíduos que a maré traz, quando ainda não é
caranguejo, vai ser. O caranguejo nasce nela, vive dela. Cresce comendo lama, engordando com as
porcarias dela, fazendo com lama a carninha branca de suas patas e a geléia esverdeada de suas vísceras
pegajosas. Por outro lado o povo daí vive de pegar caranguejo, chupar-lhes as patas, comer e lamber os
seus cascos até que fiquem limpos como um copo. E com a sua carne feita de lama fazer a carne do seu
corpo e a carne do corpo de seus filhos (...) O que o organismo rejeita, volta como detrito, para a lama do
mangue, para virar caranguejo outra vez (CASTRO, 1968, p. 26).
Tal teoría aparece como una luz a iluminar sus primeros escritos sobre alimentación casi
siempre centrados en la ciudad de Recife. Desde entonces recurrió por los meandros de la comprensión
del espectro del hambre en diferentes escalas, analizándola como consecuencia de los procesos
socioeconómicos.
En 1929, a los veinticuatro años, se forma médico por la Facultad Nacional de Medicina, en Rio
de Janeiro, después de cursar los dos primeros en la Facultad de Medicina de Bahia. Después de
graduado Josué regresa a Recife y pasa a actuar como médico fisiologista, y aún en una gran fábrica de
la ciudad a fin de verificar las condiciones de salud del operario. Anclado en esa experiencia vendría a
llevar a cabo un levantamiento sobre las condiciones de vida de las clases operarias de Recife a través
del Departamento Estadual de Salud. Ese levantamiento, la averiguación es destacado unánimemente
por todos aquellos que entraron en el universo castrino por su pionerismo. Con efecto, tuvo gran
repercusión en la época y sirvió de inspiración para otros, posteriormente realizados en el país y, que
vendrían a auxiliar el gobierno Vargas en la implantación del sueldo mínimo.
Juntamente con un grupo de intelectuales pernambucanos funda la Facultad de Filosofía y
Ciencias Sociales de Recife. Esta Escuela tuvo gran repercusión en el medio intelectual de la ciudad,
así como del Estado. Además, constituye un hito en la historia de la enseñanza superior en
Pernambuco, sea por el pionerismo, sea por la propuesta. En la nueva Facultad, fue vice-director y
profesor de Antropogeografía Social, que en su concepción consistía en una introducción geográfica a
la Historia y a la Sociología. Ciertamente ese fue su primer contacto con la Geografía en la condición
de docente.
No obstante el éxito logrado sea en la Facultad de Medicina, sea en la Facultad de Filosofía, y
aún la actividad médica, en 1935 Josué resuelve volver a Rio de Janeiro e ingresa en la Universidad de
Distrito Federal (UDF) como profesor de Antropología Física en 1936. Sin embargo, la UDF tendría
vida corta y sería extinta con el advenimiento del Estado Nuevo, pasando a constituir la Facultad
Nacional de Filosofía de la naciente Universidad de Brasil. En ese proceso la cátedra enseñada por
Josué fue suprimida y en 1940, tras un breve pasaje por Italia él pasa a enseñar en la FNF/UB. A través
de un Decreto de 02 de julio de 1940, Josué asume interinamente la Cátedra de Geografía Humana
hasta 1948, cuando se realiza el concurso y se convierte titular.
A partir de ese momento se aproxima y se vincula más directamente a los proyectos más
amplios del gobierno constituyéndose en un importante aliado de Vargas (MAGALHÃES, 1996, p.
47). Encabezó el Servicio Técnico de Alimentación Nacional - STAN, organizó y dirigió el Servicio
Central de Alimentación, que originó el Servicio de Alimentación de la Previdencia Social – SAPS; fue
vice-director de la Comisión Nacional de Bienestar Social e integró la Comisión Nacional de Reforma
Agraria. Fue también representante del país en importantes fórums de debates y planeamiento de
políticas alimentares, integró y dirigió entidades y asociaciones, y enseñó como catedrático de nutrición
del curso de sanitaristas del Departamento Nacional de Salud. Los resultados exitosos le concedieron
las prerrogativas de principal autoridad sea del saber, sea de la política de alimentación en el país y
reconocimiento internacional.
También se inicia en la política dentro del Partido Trabalhista Brasileiro – PTB y a lo largo de
ese período (entre los años 30 y los años 50) publica lo que hay de más expresivo en el conjunto de su
obra, desde “La Alimentación Brasileña a la Luz de la Geografía Humana”, publicado en 1937, a los
clásicos “Geografía del Hambre” y “Geopolítica del Hambre” en 1946 y 1951 respectivamente, donde
delata las causas y efectos de espectros como la miseria, el subdesarrollo, pero, sobretodo, el hambre, la
cual desmitificó y mostró al mundo como fenómeno creado por el hombre y que lo ha acompañado
desde los tiempos más remotos.
Vale observar que en la Geografía Clásica, la alimentación aparece como tema de relieve, con
frecuencia componiendo un capítulo o subcapítulo de una considerable parte de las obras publicadas en
la primera mitad del siglo pasado. Especialmente aquellas de autores franceses o entonces vinculados a
Escuela Francesa, habido cuenta de la importancia por esa dispensada al estudio de los géneros de vida.
En las palabras de La Blache (1954, p 195) “entre las relaciones que unen el hombre a un cierto medio,
una de las más tenaces es la que aparece cuando se estudian los modos de alimentación”. Y, añade,
O vestuário e o armamento são muito mais sujeitos a modificações sob a influência do comércio, do que
o regime alimentar, por meio do qual, empiricamente, os diferentes grupos recorrem as necessidades do
organismo conforme os climas em que vivem (LA BHACHE, 1954, p 195).
Sin embargo, conforme afirmado, esa importancia estaba vinculada a los géneros de vida y no
pasará de una descripción a propósito del sistema alimentar de las diversas áreas del planeta.
Consistiendo, pues, en un estudio geográfico de la alimentación, igualmente a lo que se hacía con la
etnia, con las lenguas, con la religión etc. De esta manera, señala Max Sorre (1958, p. 224) que la
Geografía de la Alimentación consiste en el capítulo inicial de toda la Geografía Humana. Y su
objetivo es averiguar en qué medida y cuales los medios los grupos humanos acuden al crecimiento del
organismo y le proporcionan materiales energéticos, conforme el maestro francés en el segundo
capítulo (Consistencia del Ecúmeno) de su clásico “El Hombre en la Tierra” (SORRE, 1967, p. 32).
Se percibe que no se habla en hambre, sino en alimentación o subalimentación. Y tal cuestión
no es una exclusividad del pensamiento sorriano o vidalino. Además, en el síntesis de su trilogía, ora
mencionada, Sorre (1967, p. 32) ya utiliza la expresión anclado en Josué de Castro, cuando afirma que
La importancia de muchos regímenes por satisfacer las necesidades de los grupos humanos hace que
concentremos nuestra atención y un último problema: el hambre. Siguiendo el ejemplo de Josué de
Castro, que ha escrito sobre la geografía del hambre, situemos al lado de las hambres, las carestías y los
déficits alimentares. Si es que se puede hablar así, junto el hambre absoluta, el hambre de tal elemento
ausente de régimen o poco representado en él (SORRE, 1967, p. 32).
Hasta el advenimiento de la obra seminal de Josué de Castro, “Geografía del Hambre”, en 1946,
así era. Y eso puede ser comprobado en la obra del propio Josué, que en 1937 promulga “La
Alimentación Brasileña a la Luz de la Geografía Humana”, un importante libro sobre la cuestión
alimentar, donde el autor no menciona el hambre. Sin embargo, se debe aludir la importancia de ese
libro, en el cual la Geografía por la primera vez ocupa lugar central en el conjunto de su obra, y por
constituir una especie de previa de aquel que sería su trabajo más divulgado (Geografía del Hambre). A
despecho de que se haya dado en el medio geográfico, que no despertó mucho interés, tuvo el libro una
aceptación considerable aparte de ella, siendo así agraciado con el premio de la Casa de los Amigos de
Alberto Torres.
Después de dos libros de aliento – “El Problema de la Alimentación en Brasil” y “Alimentación
y Raza” – centrados en la cuestión nutricional en una perspectiva más técnica, en “La Alimentación
Brasileña a la Luz de la Geografía Humana”, Josué sin abandonar los rumbos recurridos anteriormente,
pasa a discutir la cuestión contemplando el factor social de forma más clara y objetiva, buscando aporte
en la ciencia geográfica. Aún cuando evidencie que el mismo no se trata de una monografía geográfica,
no obstante la afirmación de que haya sido orientado bajo la inspiración del espíritu geográfico.
Respaldado en los principios geográficos, el autor hace una análisis destacando la significativa
importancia de la alimentación como factor económico y social, al mismo tiempo en que busca
establecer un diálogo con La Blache que en su opinión orientó la Geografía Humana en un sentido de
mejor análisis y extrema precaución, al encarar las influencias mutuas entre el hombre y el medio.
Creando así, la noción de relaciones activas, en lugar de las influencias deterministas del medio sobre
el hombre (...) Desde entonces, el estudio de la acción del medio salió del terreno de las hipótesis
obscuras para el campo claro de las conexiones, las inter-relaciones, conceptos hodiernos de la
moderna geografía, que ha dejado de ser la simple descripción de la tierra para ser la ciencia de la tierra
(CASTRO, 1937, p. 112).
Notas Finales
Hasta su alejamiento definitivo de la Cátedra de Geografía Humana de la Facultad Nacional de
Filosofía en 1954, Josué de Castro había producido cinco importantes obras de mayor interés
geográfico: (1) La Alimentación Brasileña a la Luz de la Geografía Humana (1937); (2) Geografía
Humana – Estudio del Paisaje Cultural del Mundo (1939); (3) Geografía del Hambre (1946); Factores
de Emplazamiento de la Ciudad de Recife (1948), y Geopolítica del Hambre (1951). Pero es con
Geografía del Hambre que el autor viene a afirmarse en definitivo como un pensador de su tiempo,
como médico, pero, sobretodo, como geógrafo. Es de destacar que el trabajo principiado nueve años
antes, llegó a su ápice, partiéndose del principio que Geografía del Hambre se haya convertido una
referencia y, como dicho en páginas anteriores, un imperativo en el estudio del hambre. O entonces
dicho de otra forma, una matriz, la principal matriz de los estudios sobre el hambre en Brasil y, por
consiguiente, en la historia del pensamiento geográfico brasileño. Señala la introducción del tema en la
asignatura, que va ser utilizada por Josué como un medio eficaz para denunciarla.
En esa perspectiva rompe con el silencio alrededor del hambre y con los paradigmas que la
explicaban como un fenómeno natural. Él va a señalar este espectro y la miseria que destruyen el país
como consecuencias de las estructuras sociales defectuosas históricamente heredadas y en ese sentido,
irá a instituir una nueva forma de analizar estos fenómenos, elucidando las razones por las cuales no se
le explica el país, como las cosas se procesaron, el porqué y sus efectos.
Esta análisis sin precedentes, permeada de delato ha causado gran impacto cuando de su
divulgación en el mercado. A propósito, en materia para el periódico Correio Paulistano, en 22 de
enero de 1947, escribió Nelson Werneck Sodré:
Trata-se de um trabalho feito com segurança, baseado em demoradas pesquisas e cujas conclusões, se
disentíveis por vezes, merecem sempre atenção. Especialista em nutrição, o autor não é um desses
estudiosos que se deixa obcecar, por uma face do problema, sacrificando-lhe a sua riqueza de conteúdo e
as contribuições que os demais ângulos podem oferecer (SODRÉ, 1947).
Geografía del Hambre, en realidad, representa concretamente, un momento importante en la
obra del autor. Se percibe la preocupación de refinar el concepto de hambre, lo que marca un cambio en
relación a la producción anterior. “Si, en sus primeros escritos, el hambre, la subnutrición y el problema
alimentar aparecen, a menudo como sinónimos, en este último trabajo Josué de Castro explora,
exactamente, el eje principal de sus formulaciones (...) El libro demuestra, aún, que algunas
reorientaciones en su pensamiento que, para mayor comprensión, necesita de una aproximación no sólo
con la trayectoria personal del autor, sino también con los cambios en la conjetura histórica y social
del País en los primeros años de la década de 40” (MAGALHAES, 1997, p. 45).
Por lo tanto, en el prefacio, destaca el autor, ser asunto del libro muy delicado y peligroso y, por
lo tanto, era tenido como tabú. Aún señalaba, ser “raro y chocante en un mundo como el nuestro,
caracterizado por tan excesiva capacidad de escribirse y de publicarse, haya hasta hoy poca cosa escrita
respecto al fenómeno del hambre en sus diferentes manifestaciones” (CASTRO, 1967, p. 11). Al buscar
desvendar los motivos de ese silencio, Josué explora las verdaderas causas del hambre y empieza a
mostrarla como una plaga fabricada por el hombre, concibiendo el caso brasileño como consecuencia
de un pasado histórico marcado por la exploración desde los tiempos coloniales, que ha dado lugar a
una situación de desajuste económico y social. Situación que se agravaría en los tiempos más recientes
con la inoperancia del Estado, que a pesar de los intereses sociales, se centró más en los intereses
privados y de los monopolios extranjeros. Concluye, así, que
A fome no Brasil, que perdura, apesar dos enormes progressos alcançados em vários setores de nossas
atividades, é conseqüência, antes de tudo, de seu passado histórico, com os seus grupos humanos,
sempre em luta e quase nunca em harmonia com os quadros naturais (...) por inabilidade do elemento
colonizado, indiferente a tudo que não significasse vantagem direta e imediata para os seus planos de
aventura mercantil. Aventura desdobrada em ciclos sucessivos de economia destrutiva (CASTRO, 1967,
p. 264).
Analizando y buscando alternativas para superación de las realidades emanadas de ese proceso,
Josué mapeó el hambre en el país e identificó tres tipologías distintas de hambre – hambre endémica,
epidemias de hambre y subnutrición configuradas en las cinco áreas por él delimitadas: Amazonía,
Nordeste Azucarero, Sertão Nordestino, Centro-Oeste y Extremo Sur, cada una presentando una dieta
alimentar peculiar condicionada por los factores históricos y culturales.
Ciertamente este fue el primer mapa del hambre hecho en Brasil, no obstante el esbozo
presentado en La Alimentación Brasileña a la Luz de la Geografía Humana. A partir de eso Josué
también identificó y espacializó las principales carencias alimentares y mostró que cualesquiera de las
cinco áreas que componían el mosaico alimentar brasileño no se disponga de todas las sustancias
esenciales al metabolismo basal.
Rumbando en esa perspectiva, probó que cualquier intento de mostrar el hambre como un
fenómeno natural, que obedece a una ley específica de la naturaleza, no tiene cualquier sentido y, que
el estudio de su cuadro carece de bases geográficas como probó a través del libro Geografía del
Hambre, que no por acaso se convirtió un significativo aporte a su estudio. Matriz para los estudios
sobre el hambre en Brasil y en la historia del pensamiento geográfico brasileño.
Referencias
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